--¿Es esta la ciudad de Humbug verdad?-- la ojiverde preguntó mientras recorría con su mirada todos los edificios cercanos.
--Hay alguien a quien debemos ver, quizás él sea capaz de ayudarte-- Forat respondió
--¿Ayudarme?
--Si Deelan, remediar tu condición de inexistente.
La ojiverde dejó de admirar el paisaje de Humbug, se acercó a Forat olvidando el espacio personal y con sus bellos y atrayentes ojos lo miró directo al rostro -- ¿Por qué debes tomarte todo tan en serio? -- preguntó la rubia.
Forat, que al tener a Deelan tan cerca de él no podía pensar con claridad, se limitó a tragar saliva y sonrojarse, como en muchas otras ocasiones del pasado. El joven de la cicatriz en el ojo no fue capaz de soportar la mirada de la ojiverde y con rapidez apartó su vista de la chica; tomó su mano con fuerza y comenzó a guiarle por las calles de Humbug.
La pareja de inexistentes pronto llegó a una gran mansión en el mejor sector de la ciudad, tan grande que podrían caber 500 personas con facilidad y aún restaría espacio, estaba toda hecha de madera sintética pero eso no la hacía menos hermosa. Una pequeña niña y su mascota jugaban en el enorme patio delantero junto a unas orquídeas coloridas; comenzaba la época del Otoño y era raro ver flores con tanta vida.
La ojiverde, sabiendo que era invisible para todas las personas, se acercó a las orquídeas para admirarlas. Las flores eran tan bellas y raras, no había en todo el jardín otras similares, de hecho, todo en el jardín había ya perdido su color, incluso las hojas de los arboles se habían tornado cafés, tan solo restaban estas orquídeas, que se aferraban a su vida lo más que podían.
--Disfruto de mi soledad en silencio por que el ruido del mundo me recuerda que soy humano. Pese a esto he nacido para seguir otro camino, no el del hombre sino del guerrero, y he de recorrerlo solo. He enfrentado a la muerte en múltiples momentos y aunque sé que no siempre saldré victorioso, no habrá ocasión en que me tome desprevenido, siempre daré mi mejor pelea, siempre me aferraré a lo único que tiene un valor verdadero, mi vida.-- Forat recitó de memoria
Deelan ya había escuchado el poema con anterioridad, se trataba de una vieja entrada en el diario de un gran guerrero de tiempos antiguos. Las palabras encajaban perfectamente con la situación, la ojiverde tomó del brazo a Forat y recargando su cabeza en su hombro siguió apreciando la belleza de las orquídeas coloridas.
--¡Myles mira! Ellos brillan desde el centro-- la pequeña dijo
--Tú debes ser Zoeey-- Forat dijo a la niña
El padre de Zoeey, Elvin Gadd, era un renombrado cientifico en el área de Biotecnología. Sus aportes a la ciencia le habían conseguido toda clase de lujos y era conocido en el mundo como un genio al servicio de la Atalaya de Valhalla, residencia del Dirigente Supremo.
En los últimos días, Elvin había sido hostigado por el departamento de ciencias y avances tecnológicos de Valhalla ya que si bien en el pasado demostró su gran genio, el presente era un historia completamente distinta. Elvin ya no aportaba nada en la actualidad, provocando el enojo del departamento.
El Dr. Gadd había recibido un correo electrónico a manera de ultimátum, un inspector se presentaría esa misma noche en casa del doctor, si él no era capaz de impresionar al representante del departamento de ciencias, su vida de lujos terminaría y el departamento a nombre Valhalla mismo no vacilaría en expulsar al doctor y a su hija de su residencia.
Con estas terribles noticias Elvin regresaba a su hogar, tal vez por última ocasión. Al entrar a la sala de su gran mansión encontró a su pequeña hija y al par de inexistentes.
--¡Papi papi! Mira, estas personas brillan desde el centro-- la pequeña Zoeey dijo
-- No pensé que te vería nuevamente Forat. Debe ser una coincidencia tremenda que nos reencontremos en estos tiempos, mirate, físicamente no has cambiado nada, no como yo que con los años he envejecido.
-- Se ve tan preocupado como siempre doctor -- Forat respondió
-- El precio de existir es que debemos cargar con toda clase de aquejamientos. Mi preocupación es inherente a mi vida -- entre pequeñas risas dijo el doctor -- Pero estoy seguro que no estas aquí para escuchar mis dolencias ¿Será que acaso tienes algo que pedirme?
--Usted siempre puede leer mis intenciones. Desde hace tiempo acompaño a esta señorita a mi lado, es una inexistente como yo, sin embargo... -- Forat hizo una pausa -- Sin embargo ella es muy diferente. Usted sabe que los inexistentes nos creamos a partir de la muerte. Deelan no ha muerto y a pesar de eso se convirtió en inexistente.
Deelan que hasta ese punto había permanecido callada y sentada observando a los viejos amigos hablar, se dio cuenta que no se había presentado. De un brinco se levantó del sillón y colocando sus manos en la espalda hizo una reverencia ante el doctor. -- Mucho gusto, mi nombre es Aldeeran Batch.
--Mucho gusto señorita, yo soy el Doctor E. Gadd -- Elvin, que no había mirado a la ojiverde ni siquiera de reojo, no se había percatado de lo bella que era -- ¡vaya! Es usted una señorita muy hermosa.
Deelan se sonrojó y agradeció el cumplido. La pequeña Zoeey jaló las ropas de la ojiverde, quería mostrarle unos dibujos que había hecho sobre su mascota. Elvin aprovechó la distracción de la niña para reanudar su plática con Forat.
--Es sin duda interesante lo que comentas Forat, es una pena que no pueda ayudarlos.
--Pensé que su investigación de la fuerza vital como energía alternativa podía otorgar alguna respuesta doctor -- Forat intentó convencer a Elvin
El doctor Gadd miró con tristeza al suelo, sabía que su investigación de la fuerza vital había terminado tiempo atrás con resultados negativos, justo en las mismas fechas cuando Forat se alejó de él y su familia. Valhalla ya no quería saber más sobre fuerza vital y sus aplicaciones; ayudar a la ojiverde era un desperdicio de tiempo y esfuerzo. Sin embargo y a pesar de los tantos motivos que el doctor pudo enlistar para negar la ayuda, accedió al final en examinar a Deelan.
Elvin condujo al par de inexistentes a su laboratorio, donde poseía instrumentos de avanzada tecnología y de invención propia. El doctor pidió a la ojiverde sentarse en un banco para examinar su cuerpo. Elvin utilizó un escáner que hace tiempo no usaba, el aparato era capaz de determinar la consistencia de las partículas.
--Su familia debe ser muy especial doctor, tanto usted como su hija poseen ojos que ven lo que otros no pueden-- Deelan intentaba romper el hielo
--En realidad no me gusta que la naturaleza se lleve el credito que yo merezco-- respondió Elvin
--¿Quiere decir que usted...?
--Así es, yo mismo nos di estos ojos especiales. Son parte de mis trabajos pasados, lamentablemente eso fue todo lo que logré antes de que la investigación fuese cancelada. Si tan solo me hubieran dado más tiempo...
El doctor concluyó su escaneado y anotó los resultados en su tableta táctil. Después utilizó un nuevo aparato que colocó en el pecho de Deelan justo a la altura del corazón. Al artefacto le tomó unos minutos generar un resultado que fue inmediatamente enviado a la tableta del doctor. Al verlos, Elvin se sorprendió; después de unos instantes pidió a Forat salir de la habitación para charlar.
--Es en efecto la señorita un ser especial, no tengo mucha experiencia con inexistentes dado el hecho que solo investigué al Maestro Orion, un par de sus discípulos y a ti Forat, sin embargo te puedo asegurar que ella no es como ustedes.
--¿Qué hay de diferente en ella doctor?
--Su cuerpo consiste en taquiones, tal y como ya lo había establecido en mis anteriores estudios. La diferencia es que, al examinarle con el escáner de núcleo humano... las lecturas son distintas a ti Forat. En un hombre común el corazón funciona como bomba de sangre y, aunque nadie lo sepa realmente, es un generador de fuerza vital. En un inexistente sin embargo, el corazón ya no actúa como generador si no solo como bomba, es decir, pierde esa cualidad. Forat, tu amiga aún posee esta habilidad. He mandado a repetir el escaneo de su corazón para corroborar mi hipótesis pero si los resultados son similares o idénticos... no hay duda que su corazón sigue generando fuerza vital.
La tableta del doctor vibró anunciando que los resultados de la segunda medición estaban listos. Éstos eran idénticos a los primeros afirmando las palabras de Elvin.
--Tal vez... ella sería perfecta para el experimento... -- el doctor hizo una pausa -- Forat, necesito que Aldeeran acepté más estudios, necesito que ambos se queden conmigo por una temporada.
Forat accedió sin preguntarle a la ojiverde, que permanecía dentro de la habitación contigua a los hombres, Elvin entró por la inexistente y sin decir nada más le pidió que lo acompañara. Forat caminó detrás de ellos.
--¿A donde vamos? -- preguntó Deelan
--El doctor necesita hacer más estudios, tal vez exista un remedio para tu condición -- Forat respondió
Deelan se detuvó de golpe -- ¡Ya te lo he dicho rojo, no necesito que me curen, no estoy enferma y no quiero volver a mi anterior vida!
Mientras los dos inexistentes discutían no se dieron cuenta que el doctor Elvin los había conducido a un cuarto oscuro sin ninguna ventana y con tan solo una puerta en el extremo. El doctor salió por ella y desde un altavoz se comunicó con los chicos.--Lo siento Forat, Aldeeran, esto es necesario.
Un extraño gas comenzó a llenar el lugar. Ambos inexistentes perdieron poco a poco la conciencia y en cuestión de segundos cayeron desmayados. Mientras Deelan cerraba sus ojos la última imagen que visualizaba eran los zapatos de la pequeña Zoeey acercándose lentamente.
--No te quedes inmóvil al borde del camino, no congeles el júbilo y no quieras con desgana. No te salves ahora ni nunca, no te salves.
Cuando la ojiverde despertó, se encontraba atada con cadenas a una cama en un laboratorio desconocido. A su lado estaba la pequeña Zoeey, abierta por el estomago como si de un títere se tratase. El doctor Gadd había hecho la incisión en su propia hija, removiendo órganos que consideró vitales para su retorcido experimento.
--Veo que despertó antes de lo previsto. Tranquila, el proceso con usted aún no comienza, si lo desea puedo dormirla antes de comenzar. -- Elvin dijo
--¡¿Qué esta haciendo, dónde esta Forat , qué hizo con su hija?!
--Tranquila Aldeeran, se lo explicaré todo -- con calma dijo Elvin-- Verá señorita, yo tenía una esposa, ella era una grandiosa mujer, tan bella y elegante. Eramos muy felices juntos y no existía amor más puro que el de nosotros. Sin embargo, algo que he aprendido con el tiempo es que la bondad solo atrae maldad; es la ley natural del equilibrio cósmico, no se puede ser ni muy feliz ni muy triste.
-->Mi amada esposa, Justine, cayó en un sueño del que jamás despertaría. Su corazón dejo de latir con fuerza y poco a poco perdió la vitalidad. Fueron sin duda los peores años de mi vida. Ningún doctor sabía lo que la mataba, nadie podía encontrar explicación alguna; fue entonces que decidí salvarla con mis propias manos.
--> No era muy experimentado y mis conocimientos en medicina no eran los suficientes. Perdí a mi querida Justine ante la desdichada muerte pero la experiencia me otorgó una segunda oportunidad. Descubrí los secretos del corazón, la verdad sobre la fuerza vital capaz de dar cuerda al mundo.
--¿Qué tiene que ver su esposa conmigo, más importante, por qué su hija esta muerta en una camilla abierta como animal? -- Deelan interrumpió al doctor
--No lo ve señorita, por mucho tiempo esperé un corazón como el suyo, con la capacidad de interactuar con energía tardiona y taquiona al mismo tiempo. Mi Justine sigue en el limbo, espera que yo le salvé, por eso dejó un vinculo a esta tierra, un puente.
--Se refiere a...
--Si Aldeeran, me refiero a Zoeey, usted no lo sabe pero ella tiene los mismos ojos que Justine.
Era evidente que Elvin había perdido la razón. Durante tanto tiempo extraño a su amada que la cordura se le escapó. Ahora pensaba en regresarla de la muerte, un milagro que ni el más brillante de los hombres había podido lograr. El doctor Gadd se preparó para abrir por el estomago a Deelan, la ojiverde se horrorizó al sentir el escalpelo rozar su piel; en una gran explosión de adrenalina rompió las cadenas que la sujetaban y con un movimiento rápido convocó su bastón para atacar al demente doctor. Solo un golpe certero en la quijada bastó para arrojar a Elvin al otro lado de la habitación, quedando inconsciente.
Un extraño sujeto entró por la puerta principal cargando en sus hombros a Forat. Miró al noqueado doctor y después a la valiente ojiverde. Tiró el cuerpo de Forat a los pies de Deelan y cargó a Elvin.
--Gracias por el intercambio. --dijo el extraño sujeto
--¿Quién es usted?--preguntó Deelan
--Puedes llamarme Orion.
El sujeto salió del laboratorio sin decir más palabras. Deelan quedó inmóvil con su bastón en ambas manos, aterrada en medio del horrible salón en compañia tan solo de sangre y silencio.
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