Forat miraba por la ventana del tren magnético; absorto en sus pensamientos y memorias. Miraba las colinas que rodeaban la ciudad de Novo Lightning y mientras se alejaban de la metropoli recordaba algunos sucesos aleatorios de su vida antes de convertirse en inexistente.
--¿En qué piensas rojo?-- Deelan preguntó
-- No es nada, solo admiro el paisaje natural. Es increíble pensar que esto es un continente flotante, la ciencia del hombre es realmente sorprendente. -- Forat respondió sin apartar la vista de la ventana.
Deelan sabía que los pensamientos del hombre que tenía frente a él no eran para nada sobre el paisaje y la ciencia, sin embargo respetaba su privacidad y no intentó indagar más allá de lo que Forat le permitía.
-- No te agradecí nunca que fueras a rescatarme de aquél hurnaes. Si no hubieras intervenido tal vez no estaría en este momento abordo de este tren.
-- Eso no es cierto Deelan. Yo solo intervine para terminar la batalla con más rapidez, tú sola eres capaz de vencer a mil hurnaes de las mismas caracteristicas, creeme, no intentó halagarte pues ya he sido testigo de tu fuerza.
Deelan sonrió con un poco de vergüenza, las palabras de Forat en efecto habían logrado halagarle aunque esa no fuera la intención.
--Hay algo de lo que debemos hablar Deelan -- Forat dijo con seriedad-- Ya sabes que la energía vital es indispensable para nuestra supervivencia y que nuestra condición nos vuelve, de alguna forma, invisibles para los ojos comunes del hombre, sin embargo, existen más normas a las que estamos atados.
-> Para empezar, de la misma forma que los hombres y mujeres en este vagón deben respetar las leyes naturales, nosotros en una manera similar debemos acatarlas. Existen limitantes para nuestras acciones Deelan, al igual que existen limitantes para las acciones de los demás con nosotros. Si has notado, desde que hemos estado aquí no hay nadie que se siente exactamente en el lugar que yo ocupo en el tren. No importa si mi naturaleza me vuelve inexistente ante un humano cualquiera, la física sigue reconociendo mi materia y el espacio físico que ocupa la misma. La gravedad, respirar e incluso los cambios de humor por la influencia de la luna son algunas instancias a las que estamos obligados acatar.
Con una fuerte patada un sujeto armado tiró la puerta del vagón. Junto a una banda de 3 hombres más entró con gran agresividad insultando a todos los pasajeros. Los amenazaba con su revólver mientras les arrebataba todo artefacto de valor que tuvieran.
--Debemos hacer algo rojo, este sujeto esta asaltando a todos los pasajeros -- Deelan dijo mientras saltaba de su asiento al pasillo principal.
--No funcionará Deelan, por mucho que odie admitirlo, es imposible ayudar a estas personas.
Deelan no podía creer lo que escuchaba ¿el hombre que con valentía se enfrentó a un colosal hurnaes no era capaz de enfrentar a una pequeña pandilla de ladrones comunes? Debía existir un buen motivo.
--Deelan, nosotros como inexistentes no podemos intervenir directamente en la vida de las personas que no comparten nuestra condición, incluso aquellos que pueden vernos son inmunes a nuestros ataques. No importa cuanto lo intentes no conseguirás dañar a un humano.
--Debe haber alguna forma rojo, no podemos quedarnos así sin hacer nada -- la ojiverde reclamó a Forat.
-- De hecho la hay Deelan, nuestra habilidad para absorber energía vital es la única forma que poseemos de interactuar con los hombres que no son inexistentes. Sin embargo no es tan sencillo, incluso absorbiendo la energía vital de un corazón debilitado por la edad o la oscuridad tardarías por lo menos tres días en acabar. Es inverosímil derrotar a estos sujetos por ahora.
La ojiverde se sentía impotente después de las palabras de Forat. Al parecer no había forma de ayudar a los pasajeros. El joven de la cicatriz en el ojo permanecía sentado en su lugar, mirando nuevamente la ventana. Deelan sabía que si él no hacía nada la única razón es que no había nada que hacer pero no podía aceptar ese hecho.
El ladrón que había roto la puerta del tren por su parte, disfrutaba de aterrorizar a los viajeros. Fijó sus ojos en una joven pareja, concretamente en la mujer. Entre empujones y amenazas verbales, el bandido abrió su camino hacia la joven pareja que había fichado.
--¡Tú! ¡Dime tu nombre maldita perra! -- el maleante dijo con voz muy amenazadora
-- Déjenos en paz señor, tomé todo mi dinero pero déjenos en paz-- el joven marido intentó negociar con el ladrón sin embargo, el maleante le golpeó con su revólver y comenzó a burlarse.
Deelan ya no podía soportar más. Con rapidez se acercó al bandido y en un intento desesperado de rescate comenzó a absorber la energía vital del malvado villano. La ojiverde podía sentir como desde el corazón robaba el flujo vital del hombre. Pasaron apenas unos minutos y el sujeto no parecía resentir el robo de Deelan ¿sería en efecto inútil tal y cómo lo que había dicho Forat?
El villano golpeaba al hombre con fuerza -- Eres un cobarde, no mereces tener a esta mujer -- Con la misma agresividad aparto a la chica del joven indefenso y tomándola por la muñeca notó una pequeña peculiaridad.
-- ¿Acaso tú eres... ? -- El maleante miró a la chica a los ojos -- ¡¿una natural?!
Deelan ,que seguía absorbiendo la energía del ladrón, se sorprendió con la pregunta y junto con el malvado hombre se detuvo un minuto esperando la respuesta de la chica. El joven marido por su parte aprovechó el descuido del hombre para intentar desarmarlo, acción que no pudo concretar.
-- Jajaja No puedo creer que este cobarde sea también un estúpido ¿Creías que podías jugar al boy scout?
El maleante apartó al joven esposo de una patada y apuntando directo a su cabeza con el revólver se dispuso a terminar con la vida del chico -- Mira muy bien mujercita, así terminan los valientes
En un intento desesperado Deelan resumió su robo de fuerza vital, esta vez concentrándose con más intensidad. El hombre sin embargo siguió sin resentir los efectos y con una calma increíble jaló el gatillo de su arma. La bala que salió disparada atravesó con una lentitud asombrosa el cráneo del chico, la ojiverde ,que puso cada gramo de sus poderes extrahumanos, no había sido capaz de salvar al joven a tiempo.
La mujer se arrodilló con velocidad ante el cuerpo inerte de su amado y con gran aflicción dejó escapar un llanto digno de una novela romántica. El villano, que ya se había hartado de los lloriqueos, decidió terminar con la mujer de la misma forma que con su pareja -- Que pena, tanto que se me antoja una natural...
Deelan reaccionó inmediatamente, no había podido salvar al chico pero de ninguna forma dejaría de intentar salvar a la triste e indefensa mujer. Tomó un gran respiro y vació su mente de todo pensamiento, se concentró simplemente en el corazón del hombre malvado, debilitado por la oscuridad, y con una convicción admirable comenzó a absorber energía vital.
El tiempo se congeló durante algunos minutos, suficientes para que la ojiverde realizara su proeza. El músculo principal del ladrón poco a poco comenzó a latir rápidamente, cada segundo incrementando su velocidad. Gotas de sudor invadieron la frente del sujeto y sus pupilas se dilataron en cuestión de instantes, una fuerte punzada en el brazo impidió que disparase su arma y con un último aliento lo supo.
El malvado hombre cayó al suelo, muerto por un paro cardiaco inducido gracias a las acciones de la ojiverde. Forat quedó sorprendido, jamás en toda su inexistencia había observado tal uso para los poderes de absorción, Deelan cayó desmayada, su proeza le había costado el doble de energía de la que había obtenido.
Forat sabía que la ojiverde no podía escucharle y sin embargo, mientras la tomaba en sus brazos le dijo --Realmente eres especial Deelan.
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