El veloz hurnaes saltaba entre las paredes de los edificios mientras atacaba por detrás a los inexistentes. Ni Forat ni Deelan eran capaces de hacerle frente. La velocidad del mismo lo hacía prácticamente invisible, intocable.
Forat lanzaba bolas de fuego apenas sentía el viento soplar. Deelan por su parte golpeaba los edificios esperando que parte de los escombros que lograba tirar cayeran sobre el hurnaes. Era ventajoso que estuviesen en un área de demolición.
A pesar de los intentos ninguna táctica surtía efecto, la bestia jugaba con los inexistentes de la misma forma que un niño molesta abejas. No parecía haber solución alguna. Forat dijo a la ojiverde que se alejara, su plan, realizar la supernova.
Ese movimiento ya lo conocía Deelan, jamás lo había visto pero sabía que era devastador. Él héroe debía aprovechar el oxígeno del ambiente para crear una poderosa pero controlada combustión, no importaba qué tan rápido fuera el hurnaes, sería imposible escapar.
La técnica también representaba mucho desgaste de fuerza vital, siendo esta la principal gasolina para los inexistentes, se podía decir que la estrategia comprendía riesgo de muerte. Deelan sabía esto y no quería que Forat utilizara el movimiento. Ella también sabía que la velocidad del hurnaes podía ser alcanzada y superada; y sabía que ella podía hacerlo.
Sin consultarlo concentró toda su fuerza vital y visualizando su propia imagen, comenzó a correr. Su cuerpo se volvió ligero, poco a poco ganó aceleración,velocidad, fuerza. Pudo de pronto ver al hurnaes moverse, vio como su velocidad se volvía menor hasta que se congelo en el espacio, dejando de moverse por completo.
De un fuerte golpe la ojiverde le destrozó la quijada. La temible bestia estaba acabada pero esta vez no se desvaneció como polvo, de hecho, se quedó inmóvil, a mitad del aire pero sin quijada. Deelan miró a su alrededor, todo parecía estar detenido, suspendido, pausado.
Forat lanzaba bolas de fuego apenas sentía el viento soplar. Deelan por su parte golpeaba los edificios esperando que parte de los escombros que lograba tirar cayeran sobre el hurnaes. Era ventajoso que estuviesen en un área de demolición.
A pesar de los intentos ninguna táctica surtía efecto, la bestia jugaba con los inexistentes de la misma forma que un niño molesta abejas. No parecía haber solución alguna. Forat dijo a la ojiverde que se alejara, su plan, realizar la supernova.
Ese movimiento ya lo conocía Deelan, jamás lo había visto pero sabía que era devastador. Él héroe debía aprovechar el oxígeno del ambiente para crear una poderosa pero controlada combustión, no importaba qué tan rápido fuera el hurnaes, sería imposible escapar.
La técnica también representaba mucho desgaste de fuerza vital, siendo esta la principal gasolina para los inexistentes, se podía decir que la estrategia comprendía riesgo de muerte. Deelan sabía esto y no quería que Forat utilizara el movimiento. Ella también sabía que la velocidad del hurnaes podía ser alcanzada y superada; y sabía que ella podía hacerlo.
Sin consultarlo concentró toda su fuerza vital y visualizando su propia imagen, comenzó a correr. Su cuerpo se volvió ligero, poco a poco ganó aceleración,velocidad, fuerza. Pudo de pronto ver al hurnaes moverse, vio como su velocidad se volvía menor hasta que se congelo en el espacio, dejando de moverse por completo.
De un fuerte golpe la ojiverde le destrozó la quijada. La temible bestia estaba acabada pero esta vez no se desvaneció como polvo, de hecho, se quedó inmóvil, a mitad del aire pero sin quijada. Deelan miró a su alrededor, todo parecía estar detenido, suspendido, pausado.